Siguiendo mi post anterior sobre el I Foro para el Fomento de las Alianzas Público-Privadas de la Comunidad de Madrid organizado el 22 y 23 de marzo en  la Escuela de Profesionales de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid, os hablo hoy de las conclusiones del segundo día.

El objetivo primordial del Foro era fomentar las interacciones y alianzas público-privadas en lo que concierne al sector social en un momento  en el que los intensos cambios en la esfera mundial plantean la necesidad de repensar las  interrelaciones de los tres grandes sectores: público, privado y social, para lograr estableces acciones coordinadas en pro del progreso de las sociedades en su conjunto.

El objetivo se cumplió sobradamente gracias a la estructura dinámica de las sesiones y al formato de ponencias, intercambio y debate por parte de representantes de la banca, las finanzas, la empresa, el sector social, el sector privado, centros de investigación, fundaciones y otras entidades sin ánimo de lucro.

El tema del segundo panel en el que participé fue: El tercer sector y su  replanteamiento en un entorno de  crisis: perspectivas de cooperación  con el sector privado

Compartí mesa de discusión con tres expertos en la materia:
D. Javier Goizueta Figar, Director de Voluntariado y Cooperación, Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid.
D. Jaime Lanaspa Gatnau, Director General de la Fundación La Caixa y Director Ejecutivo de la Obra Social La Caixa.
D. José Ignacio González-Aller Gross, Director General de la Fundación CODESPA.

Mi participación en este panel se centró en  un tema que creo es el futuro de las iniciativas de desarrollo y que me apasiona: los negocios inclusivos. Abajo os incluyo un resumen del concepto y el material que presenté en el Foro.

Los negocios inclusivos como ejemplo de alianzas entre las empresas y el tercer sector

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Los negocios inclusivos se enmarcan en una nueva ética de la responsabilidad frente a problemas sociales, en la que distintos actores del sector corporativo y financiero, tercer sector y sector privado, se sienten emplazados a contribuir a la mejora de la situación de pobreza de las comunidades desfavorecidas.

Muchos de estos actores están reflexionando sobre su papel ante los retos sociales y ante la necesidad imperiosa de un nuevo paradigma de desarrollo basado en el crecimiento económico, la equidad y el desarrollo económico y social. Al mismo tiempo, se están desarrollando nuevas fórmulas para trabajar de forma conjunta y responder de manera más eficiente  aumentando su impacto

Cada uno de estos actores han desarrollado estrategias e iniciativas para contribuir a este objetivo.

Entre ellos, las empresas han asumido en los últimos años un mayor protagonismo en la aportación de soluciones a cuestiones como la exclusión social y la pobreza desde varias perspectivas. En un primer momento a través de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o Responsabilidad Social Empresarial (RSE),  definida por el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) como “El compromiso de la empresa para contribuir al desarrollo económico sostenido trabajando con, empleados, sus familias, la comunidad local y toda la sociedad para mejorar la calidad de vida”.

Posteriormente, surgen otro tipo de propuestas que destacan la oportunidad de llevar la lógica empresarial a las comunidades desfavorecidas como respuesta a la superación de la pobreza (Prahalad, 2005)  que  se centran en encontrar soluciones que tengan impacto social y además supongan una rentabilidad financiera.

En esta línea,  empieza a cambiar el concepto tradicional de los pobres necesitados para empezar a considerarles como potenciales consumidores y como trabajadores y empresarios con alta capacidad de desempeño. Bajo esta premisa emerge un nuevo enfoque que implica el “asociarse con ellos para innovar y lograr escenarios ganadores en los cuales los pobres estén activamente comprometidos y donde, al mismo tiempo, las compañías que les suministran productos y servicios sean rentables.” (Prahalad; 2005:6)

Los negocios inclusivos son considerados hoy en día por algunos sectores empresariales, grandes agencias de cooperación internacional y organismos de desarrollo, como una estrategia de superación de la pobreza que permite una participación activa del sector privado en los temas de desarrollo y la incorporación de comunidades empobrecidas en circuitos de mercado.